REFLEXIÓN FINAL Al finalizar mi estancia en el centro educativo, puedo decir con total sinceridad que esta experiencia ha sido un punto de inflexión en mi camino hacia la docencia. Llegué al centro con ciertas expectativas, algo de nerviosismo y muchas ganas de aprender, pero lo que encontré superó ampliamente cualquier idea previa que pudiera tener. Esta etapa ha sido mucho más que un simple período de prácticas; ha sido una oportunidad para crecer, no solo a nivel profesional, sino también personal. Desde el primer día, enfrenté el desafío de integrarme en un entorno completamente nuevo, con alumnos y docentes que aún no conocía. Pasar de ser un observador a asumir el rol activo de docente fue un proceso gradual, pero enormemente enriquecedor. Me permitió no solo poner en práctica los conocimientos teóricos adquiridos, sino también desarrollar habilidades que no se enseñan en los libros: la empatía, la capacidad de adaptación, el manejo de situaciones inesperadas y, sobre todo, ...